Tekum Umam


Padre nuestro Tekum Umam, tú que habitas en nuestra memoria y defiendes nuestra honra, protégenos”.

Estas líneas las leí de un autor anónimo hace ya muchos años y ahora que se acerca un día olvidado a su memoria traigo a colación el tema. Tekum Umam, es un personaje histórico que se le representa con taparrabo y macana. Es imposible creer que Tekum así se vistiera con esos fríos que hacen en Totonicapán y Quetzaltenango, y por eso he dicho en otros artículos que las heladas de noviembre a febrero nos las trajo Pedro de Alvarado. Tekum, “mariposa negra” conforme al diccionario de Fermin Tirado (1787), era nieto de K’ikab, de ahí el Umam, “nieto de K’ikab cacique”, dicen los “Títulos de la Casa Ixquin-Nejaib, Señora del Territorio de Otzoya”. Don Adrián Recinos agrega en pie de página: “Tecum Umam, nieto de uno de los reyes Quicab, según el texto, general de los ejércitos quichés que pelearon con los castellanos”. Conforme a los estudios etnográficos, se puede asegurar que Tekum habría tenido entre 30-35 años cuando se enfrentó a Alvarado. Eso que Tekum pensó que caballo y hombre eran lo mismo es para hacer parecer estúpidos a los mayas, como si no supieran la diferencia entre animal y hombre o, como escribió alguna vez el difunto Maco Quiroa algo así que va por las siguientes líneas: lo malo es que seguimos creyendo que caballo y español son lo mismo. El punto es que Tekum, guerrero de guerreros, se enfrentó valientemente a un puñado de asaltantes mejor armados y que en general violaron códigos de guerra de los mayas, como se documenta en otros textos. Además, se cuenta que a Alvarado le dieron batalla por tres meses en el camino antiguo que conduce de Xetulul a Lajuj Kej (Quetzaltenango). Aquel lugar es conocido como Chuwi’ Pache’, que conecta con Palajuj No’j en el Palmar, y en aquel sitio se reunieron los 13 principales de Lajuj Kej. El asunto es que una vez Alvarado había invadido el territorio de Xetutul, los principales de aquel lugar enviaron mensajeros a Xelajuj para anticipar lo que ocurría. Esto no consta en Bernal Díaz del Castillo, y por eso no entra en la historia oficial.

Tekum Umam vivió en las cercanías de Totonicapán, y conforme a los estudios de Robert Carmack, sobre El Título Coyo’i, probablemente en Tzibachaj, cerca de la antigua Santa Catarina Ixtahuacán. De acuerdo con aquel documento, Tekum entró en batalla y ahí es donde surge la leyenda de su vuelo en contra de animal y hombre, pero se obvia la parte donde se dice que fue atacado por animales de guerra (no estoy hablando de los españoles, que conste). De cualquier manera, Tekum existe en la memoria histórica de los k’iche’, que hasta los que escribieron el Baile de la Conquista tuvieron que incluirlo como héroe militar muerto en combate, junto al héroe político que aceptó ser bautizado, pero no así el héroe cultural: Saqik’oxol: “Señor nuestro que habita en las montañas”. Tekum Umam vive en la memoria de su gente y es invocado en ceremonias como el verdadero “Padre Nuestro”, no el otro, impuesto a sangre y fuego. A algunos habitantes de Xelajuj Kej, por ejemplo, les duele que el alcalde ladino de Xela, en su ignorancia, haya removido su monumento y construyó en su lugar un mamotreto y lo mandó a esconder donde casi nadie lo pueda ver. Bien o mal aquella escultura de Galeotti Torres recuerda a un héroe indio. Padre nuestro Tekum, que creo que dice aquel texto citado: “Protégenos, cuídanos, guíanos, no nos dejes caer en la tentación de ser serviles. Amén”.

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