Derroche navideño


Para el actual gobierno pareciera que la consigna es hacer chinche con el dinero público. Como no le cuesta nada, lo derrocha; comenzando con los cuestionados programas de Cohesión Social, que ya parece secreto de Estado conocer los números de cédula de los beneficiarios.

Ahora, con motivo de las fiestas de la semana recién pasada, las instituciones de gobierno se gastaron la cantidad de Q1.9 millones en festejos, encabezados por la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente, que gastó Q900 mil en la compra de magdalenas. Ahora solo falta que en los aburridos anuncios presidenciales se diga que la pobreza se combate con magdalenas. El Organismo Judicial y la Usac no se quedaron atrás con sus convivios pagados con nuestros impuestos.

El vicepresidente de la República tampoco se quedó sin el deseo de agasajar a su seguridad personal. Alguna vez escribí que él era el respaldo moral de este gobierno, pero tal vez me equivoqué. El doctor Espada actúa igual que los otros. Ahora resulta que miembros de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad y de la Policía Nacional Civil encargados de su protección “trabajan muy duro”, como si el resto de la población se la pasara como algunos funcionarios y diputados que andan de turistas conociendo el mundo. También trabajan duro los maestros, personal médico de las áreas rurales, pero a ellos no se les reconoce un aumento y a muchos se les paga con retraso. Los trabajadores del campo trabajan durísimo, y sobre eso existe resistencia a pagarles el salario mínimo. Eso que el personal asignado a la seguridad del vicepresidente trabaja duro porque se trata de él ya suena un poco raro. De hecho, a saber qué hace el vicepresidente, porque la jefa del jefe tiene más presencia pública. Una vez yendo a la Antigua, después de un derrumbe en la bajada Las Cañas, había que desviarse y utilizar el camino de regreso en doble vía, cuando un contingente de carros oficiales casi nos saca de la carretera y solo vimos a un motorista entre ellos. Asumo que era Espada, por la protección que llevaba.

Si porque tienen autoridad abusan del derecho de tránsito de otros no creo que eso sea trabajar duro. Si tanta plata tiene como profesional, ¿por qué no paga de su salario esos certificados canjeables? Pero, como se dice: en arca abierta hasta el más justo mete las manos, y como las autoridades encargadas de controlar el dinero público tampoco hacen bien su trabajo, los otros se sirven con cucharón. Aquí de nuevo estoy de acuerdo con Nineth Montenegro, al comentar sobre el dinero que se utiliza para la compra de esos cupones y decir: “los mismos funcionarios los deberían erogar, porque no me parece justo que el Estado corra con los gastos de todo.” (Prensa Libre 23/12/09).

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