Pulch’ich revisitado


Hace más de un año compartí con mis lectores una caminata realizada en los alrededores de Tecpán. El lugar es un centro ceremonial denominado Pulch’ich y se encuentra en una barranca al lado de la carretera antigua que de Las Trampas conduce al municipio de Tecpán. Mis amigos caminantes me comentaron que ese trecho, probablemente, fue parte de la ruta prehispánica que conecta con lo que se conoce como las “60 vueltas”, es decir, el antiguo camino que de los Encuentros se llegaba a Totonicapán y a cuyo lado se ubican dos enormes rocas denominadas María Tecum. Geográficamente, podríamos imaginarnos que de Utatlán para Iximche’ había que pasar por la ruta arriba de Pulch’ich, y de Utatlán para XeLajuj Kej (Quetzaltenango) había que pasar por María Tecum. Viene esto a mención por la lectura de un documento kaqchikel sobre tierras, cuyo original data del siglo XVI y que conforme a Adrián Recinos, en Crónicas Indígenas de Guatemala, fue parte de un expediente seguido entre los años de 1658-1663. Este título se denomina Historia de los Xpantzay de Tecpán Guatemala, donde se anota que el original era de 1524. El asunto es que entre los linderos de tierra que se nombran está Pulchich (sic) y se dice que uno de los puntos de referencia va a dar a la laguna de Yalah (sic), de donde sale para llegar “al pie de Chuqaqeh. Sale de aquí y va a dar a Pulchich. Sale de Pulchich y se coge por el río Bayí hasta que se llega a Ulamah”. En kaqchikel este extracto dice así: “T’el chiri t’apon chi Yalah Choy. T’el chiri ti ka xe Chuqaqueh. T’el chiri t’apon chuvi Pulchich. T’el Pulchich tu qam r’akan Bayy, ti ka pe pan Ulamah”. (Traducción y transcripción de Recinos, 1957).

Pulch’ich, como lo he indicado, se ubica en una barranca donde hay unas rocas enormes que en su interior tienen cuevas que los humanos han usado desde hace mucho tiempo como centro ceremonial. Tal vez es más fácil subir que descender al sitio porque la pendiente es pronunciada, pero estando allá en el fondo, el esfuerzo es compensado por la vista que brinda el lugar y por el vuelo de las aves que se hamaquean entre los cerros. El precipicio continúa, y a lo lejos se puede divisar una aldea fronteriza entre territorio k’iche’ y kaqchikel a la que se llega por un camino en forma de zigzag que atraviesa la ladera de otro cerro. En el Testamento de los Xpantzay, igualmente fechado en 1554, se habla de otro lugar también llamado “Pulchich Vayz Amag, en el pueblo de los atziquinahay”, pero este lugar ha de estar en territorio tz’utujil, porque los Ajtz’ikinajay, como anota Recinos, “eran los zutujiles, establecidos en las riberas de Lago de Atitlán”. Esto quiere decir que al menos existen dos Pulch’ich, porque este último está ubicado a la orilla del lago donde se bañaba un personaje llamado Saqi Wok.

Ahora bien, ¿qué quiere decir Pulch’ich? El nombre probablemente se derive de pa-ul-ch’ich. Ch’ich significa hierro o metal, también se usa para expresar mal olor, hedentina o avinagrarse, como el ejemplo dado por fray Domingo de Basseta —siglo XVII—, Xch’ichob vino pa xarro, “tomó sabor de hierro el vino en el jarro”. Mi suposición es que Pulch’ich que se encuentra en Tecpán pudo haber sido en época remota, un lugar de baños termales con aguas azufradas como hay muchos en el altiplano, y etimológicamente podría significar: “En el lugar inclinado de aguas azufradas”. Propongo esto, porque también conozco Agua Escondida, en territorio mam de Quetzaltenango, otro monumento natural donde se puede ver remanentes de que alguna vez hubo agua en aquel sitio.

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