De zanahorias


Siendo yo de la región, no creo que Dios tenga que ver con el tamaño de las zanahorias que se producen en Almolonga, Quetzaltenango, creo que es más por el agua: el río Samalá, que es literalmente un desagüe de la ciudad de Xela y pueblos aledaños, es lo que ayuda a ese tipo de producción. Por eso, cuando voy para allá evito comer verduras de aquellos pueblos por salud personal. No creo que Jehová se preocupe por este tipo de minucias mundanas. Es cierto, cuando uno va a las Aguas Georginas o a lo vahos, se pueden ver verduras hermosas. Si fuera el Dios cristiano quien decidiera por cada pueblo, ¿por qué a Guatemala le ha ido mal en los últimos 500 años? La región ha ido mejorando paulatinamente y como dice un querido anciano de Cantel: “El que aquí no tiene vehículo, algo le está fallando”. Y si se compara la cantidad de profesionales universitarios con la trinidad: Zunil, Cantel y Almolonga, ¿cuál Dios sería el mejor? Lo que a mí me parece inaceptable es lo dicho por el supuesto conocedor de la cosmovisión maya, un señor de apellido Callejas, al decir que el tiempo es cíclico. ¿Qué más cíclico que ahora van a celebrar la muerte y crucifixión de Cristo?, y ¡hasta lo celebran en un acto de culto a la muerte!; la navidad es otra actividad cíclica y así van los cristianos.

En el conteo de la cuenta maya, la rueda del tiempo camina, asunto diferente a que se repita. Pero hablando del asunto de las cantinas, en Almolonga se dice que es aburrido vender un trago a los católicos porque piden boquitas, sal, agua, limón… mientras que un evangélico toca la ventana a escondidas, se toma el octavo, paga y se va. Esto me recuerda una historia de una conocida hija de un ex pastor, quien tiene una cantina disfrazada. Al preguntarle por qué no iba a la iglesias de la colonia donde vivíamos, me dijo que porque era “muy pobre” y por eso prefería ir a una conocida iglesia evangélica de la capital. Años después me contó que atendiendo su negocio, su sorpresa fue atender a un cliente que era el pastor de su iglesia. Así que no hay que hacerse de la boca chiquita, porque como dicen en mi pueblo: es preferible echarse un trago con un hermano evangélico antes que un católico, porque los primeros se lo “echan y escupen en la calle”, mientras que los otros primero empiezan a contar sus problemas de vida.

Dicho lo anterior no creo que Dios ni Noé (inventor del guaro desde el punto de vista bíblico) tengan que ver en este tema de las zanahorias de Almolonga, es un asunto de fertilizantes o del desagüe de Xela. El pueblo de Almolonga me gusta por sus baños termales, como me encanta ir a Zunil, a Chicovix. No es por demás que se conoce a la región como lugar de los grandes baños termales.

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