En Santa Cruz


Amable lector, cuando lea esta nota y si mis dioses no disponen otra cosa, ya estaré camino a Cantel.

Anoche se presentó en Santa Cruz del Quiché mi traducción del Popol Wuj, y si se hizo allá fue por una razón histórica: los tres autores que sostengo, uno es de Santa Cruz, otro de Chichicastenango —por las variantes dialectales— y otro como sugiere Tedlock (1996), pudo ser de Totonicapán. El hecho es que leyendo el documento, cuya única copia es la de fray Francisco de Ximénez, que se encuentra en la biblioteca Newberry de Chicago, se pueden trazar algunas líneas lingüísticas y variantes dialectales e incluso frases en kaqchikel, por lo cual es muy probable que uno de los escribas era originario de Chuwila’, nombre antiguo de Chichicastenango. Tanto fue así que se escribió ajpo por ajpop y Xa por Xajil, que conforme a Edmonson (1971) fueron escritos en kaqchikel. Para mí fue una honra haber presentado mi traducción del libro en Siwan Tinamit, y me refiero a Q’umaraq Aj, donde Q’uqumatz y K’otuja empezaron a establecer el reino k’iche’, que como se dice:

“por siete días subía al cielo
por otros siete días iba a estar a Xibalba;
por otros siete días tomaba forma de serpiente;
y verdaderamente se transformaba en serpiente;
otros siete asumía la cualidad de águila y
otros siete la cualidad de jaguar,
de verdad su imagen se transformaba en águila,
                                                                     en jaguar…”.

Luego viene K’ikab y si compartimos los estudios de Robert Carmack (The Quiché Mayas of Utatlán, 1981), creo que llegamos a un acuerdo: K’ikab gobernó de 1425 a 1475, y si fue abuelo de Tekum Umam y si fue nieto de K’ikab, él habría tenido de 30 a 35 años. El nombre Tekum se repite en honor a la tradición de los k’exel entre los mayas; hay un Tekum en la novena generación y otro en la treceava generación, que no tiene nada que ver con el Tekum muerto en batalla. Pero bueno, de ahí viene K’ikab, que expandió el reino k’iche’ hasta Momostenango, a Santa María Chiquimula y Quetzaltenango. K’ikab el Grande tenía una naturaleza prodigiosa y su nieto Tekum ha de haber vivido en las cercanías de Totonicapán, porque no creo que en balde se le mencione en textos mayas que sólo algunos necios tratan de ignorar, porque creen que sólo sus ancestros tienen la última verdad.
Como dice el Título K’oyoy Tecum Umam rey quiché don q’uikab y que Carmack anota en Quichean Civilization, 1973: “here we lean that he was the grandson (umam) of the quiche ruler, and that his own title was Rajpop Achij. Apparently, at that time he was residing at Tzijbalchaj, in the mountain new present-day Ixtahuacán”.
ANYWAY: Re’ wa’ una’taxik ri loq’olaj ajraxalaq, ajraxatzel, k’ajalom achi ri xuya ri uk’aslemal rumal ri uk’aslemal ri qatinamit. Kamik kanatax uq’ij rilixik pa we Siwan Tinamit. Qonojel b’a chujkikot rumal wa’.

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