De los médicos cubanos


De plano, como son de la ideología de Aznar, han de pensar que atender a un enfermo lleva ideología comunista.

Hace algunos meses escuché personalmente el caso de uno de los estudiantes egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, de Cuba. Cuando regresó al país dispuesto a prestar sus servicios médicos, se encontró con que la Universidad de San Carlos (Usac) y el Ministerio de Salud le pusieron requisitos que no estaban acordados. En primer lugar, le exigían que la incorporación le costaría Q6 mil, más un año de Ejercicio Profesional Supervisado (EPS).

Este profesional de la medicina, desesperado porque no tenía los Q6 mil, según me enteré después, se dedicó a la economía informal. ¡Esta historia llora sangre! Hace unas semanas recibí una carta de San Marcos, de un padre de familia de otra médica egresada de aquella escuela, quien me cuenta las penurias que ha pasado para que su hija pueda ejercer en el país.

La Usac, que quiere hacer negocio cobrando cuota de incorporación; el Colegio de Médicos y el Ministerio de Salud, que veladamente se oponen a que estos jóvenes, egresados en Cuba, ejerzan en Guatemala. De plano, como son de la ideología de Aznar, han de pensar que atender a un enfermo lleva ideología comunista.

Me consta el desprecio a los médicos cubanos; cuando estuve trabajando en Nebaj, ellos estaban en los lugares más recónditos donde un egresado de la Usac difícilmente se mancharía los zapatos para cubrir una emergencia, y no digamos egresados de las entidades que comercian con la educación.

Pero hagamos comparaciones: a los egresados en Cuba de la primera promoción les piden esa cuota de incorporación, mientras que a un egresado de la Usac, si es en Quetzaltenango, la carrera -si es estudiante regular- no le cuesta más de Q1 mil y, en la capital, Q1 mil 800.

Los egresados cubanos reciben una cuota simbólica para pagar su EPS, mientras que los de Usac tienen un apoyo establecido. Lo anterior quiere decir que la cuota de incorporación sin haber estudiado en Guatemala es tres veces más cara que haber estudiado aquí.

A eso hay que agregar que a ciertos médicos egresados de la Usac es de tenerles miedo, por su incompetencia. Los egresados de esa universidad, me comentó una médica, están más preparados para curar que para prevenir como los egresados en Cuba. O como diría otro: “Más educados para cobrar…”.

Eso sí, también hay que reconocer que hay excepciones.

Ahora que se graduó la tercera promoción de médicos becados en Cuba, resultan impresionantes las palabras de un padre de familia mam que dijo, durante la graduación de su hijo: “Agradezco al pueblo cubano y a Fidel Castro, por haber dado esta oportunidad. Estos médicos no defraudarán al comandante Castro” (elPeriódico, 18/11/07).

WACHA-MAM. Kinki’kot ba lo uk’ la tat Jiménez rumal ri xbij la are taq ri uk’ajol xuk’am ri ajkunel wuj pa Cuba. In xuquje’ kinmaltioxij!.

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