La otra alternativa


Parece que lo único seguro es volver a las cooperativas o a guardar el dinero debajo del colchón o en tinajas.

Como dice una vieja canción, “quizás, quizás”, las cosas no terminen como se pintan. En este alboroto provocado por Bancafé, se leen comentarios que van de un extremo a otro; de colas interminables a entregas de dinero sin ningún problema.
Es claro que en la capital las colas son mayores; se habla de vigilancia, pero también se cuentan historias de asaltos a la salida de los bancos. El asunto es que los banqueros nunca van a perder, sino los pequeños y medianos ahorrantes y, tal vez, algún pez gordo.
Algunos lectores me han contado que, en ciertas agencias municipales, los cuentahabientes han pasado noches haciendo cola y, como varios dependen de las remesas que envían sus familiares, las cosas se ponen difíciles e incluso el fin de semana pasado estuvo “triste el mercado del pueblo”, porque había menos personas comprando.
A la preocupación de los depositantes se suman algunos dueños de maquilas, quienes ahora resultan diciendo que no pueden pagar, porque habían depositado sus fondos en la banca offshore. Sabiendo de las denuncias públicas presentadas contra varios de estos empresarios, el pretexto les resulta perfecto, y los que terminarán pagando los platos rotos serán los trabajadores que dependen de ese ingreso semanal o quincenal.
A todo esto, hizo bien el señor González en abandonar la campaña para las primarias de la Gana; pero también comparto el criterio de que es una falta de respeto, por parte de esa coalición política, dorarle la píldora a Arredondo.
Ahora resulta que el otro candidato oficial vuelve al ruedo. Sin que personalmente me preocupe cómo terminen esas elecciones internas, está claro que a Arredondo sólo lo tienen, como dicen otros, “para alegrar la fiesta”.
Lo que queda visto en este asunto de Bancafé es que no siempre la política se conjuga con la empresa, y es una pena para muchos cuentahabientes de varios municipios, porque ése era de los pocos, si no es que el único banco disponible en aquellos lugares. Ahora parece que lo único seguro es volver a las cooperativas o guardar el dinero debajo del colchón o en tinajas.
EN OTRO ORDEN DE IDEAS, la negativa para capturar a Ríos Montt con fines de extradición demuestra otra vez que la justicia guatemalteca sigue al servicio del poder político. Si no es un arresto domiciliario de hule o al deseo del general, el tema del genocidio se pasa por alto.
Como fueron “indios” los masacrados, a la justicia local le importa un comino, y aún así se dice que aquí todos somos iguales, que se respeta la vida de todos. Lo que sí se respeta es la voluntad del general genocida.
KUYAK BA oyowal rilik chi maj suk’il kaban waral aretaq are ri qawinaq, kaxlan taq qatb’al tzij ketoq’inik chuwach taq musibal q’albal tzij.

 

 

 

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