Defensor oficioso


Esto es como pensar que todo aquel que defiende al Ejército es “oreja” o fafero. 

Ahora resulta que opinar sobre los desmanes del Ejército durante el conflicto armado interno y los allanamientos e intimidación cometidos por esa institución hace unos días en Ixtahuacán Chiquito, Ixcán, lo constituye a uno en miembro plenamente identificado con la ex insurgencia.
Esto prueba una vez más que la “inteligencia militar” y sus testaferros andan más perdidos que la Llorona. El vocero del Ejército no dijo nada, pero sí, su defensor oficioso.
Para ese individuo, quien critique la institución armada es ex guerrillero responsable del desangramiento armado o está en contubernio con el crimen organizado. Al llamado “analista” sólo le faltó decir que quienes critiquen a aquella institución –y utilizando su discurso simplón– son unos comunistas.
Pues bien, vale la pena contar que uno de esos “individuos” que critican al Ejército y –para seguir el discurso del “analista”– a quien tienen plenamente identificado con el movimiento insurgente, me consta, y para utilizar la cobardía militar que reproduce aquel vocero de oficio al no atreverse a señalar personas –aunque, según dice, sabe quiénes son–, estudió su “comunismo” en una universidad privada de este país y luego en aulas universitarias de las propias entrañas del Imperio.
Como una vez conté, y haciendo chiste le dije a un general retirado del Ejército y a un ex comandante guerrillero: “los indios que van a estudiar a EE.UU. resultan siendo comunistas y, aún así, la embajada del Imperio sigue becando a algunos”.
Aquel conocido no se fue con las manos vacías y, por decirlo metafóricamente, terminó de confirmar por qué aquí se mataban “indios” por el solo hecho de serlos, y por qué los racistas terminaban justificándolo. Al final de cuentas, aquella persona no regresó para arreglar nada, sino para vivir, o mejor dicho, para morir en esta tierra de nadie.
Lo interesante es darse cuenta de que así como supone el “analista” desinformado, así han de pensar sus socios de inteligencia militar que batean al vacío. ¡Si así son esos intelectuales, ¿cómo serán los otros?!
Para esa gente, todo aquel que critique las barbaridades militares resulta siendo miembro de la ex guerrilla y, en último caso, a falta de argumento: asociados al narcotráfico.
Esto es como pensar que todo aquel que defiende al Ejército es “oreja” o fafero. Reconozco que el hecho de llamarlo así me asocia a su manera de pensar, pero con la misma vara que mide hay que medirlo.
De los atropellos cometidos por el Ejército en el Ixcán no los exculpa un racista conocido, como tampoco el ahora convertido en vocero oficioso de esa institución.
WE kakaj kinkiyoq’o rajawaxik kibinaj na nubi’, jas kinbano, jas inbanom in. Necher kixe’j kib, rumal k’u wa’ kintz’iban jas kiban e are’
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