Ya vienen los indios


En el fondo, lo que hay es un miedo a que los indígenas del continente sigan el ejemplo boliviano.

Esta seguramente es una de las expresiones de pánico de algunos, ahora que Evo Morales no sólo ganó la elección, sino arrasó. No faltan los agoreros que predicen un mal gobierno. Está por verse y hay que darle el beneficio de la duda como se hace con otros proyectos políticos.

Sin embargo, lo que en el fondo existe es un miedo a que los indígenas del continente sigan el ejemplo boliviano. Ellos se aprestan a escribir una nueva página de su historia en la que, como aquí, el racismo y la exclusión han sido la regla. Se dice que Evo es indio, pero que no piensa como tal, que su preocupación no es la causa étnica, sino la nacionalización y la misma integración social. Se dice, incluso, que el movimiento indígena va a ser uno de sus problemas, porque ellos tienen propuestas autonómicas al igual que la tienen otros bolivianos.

Así las cosas, no hay que entrar en pánico anti-etnicista. Ser indio no implica un gobierno indianista. El reto es cómo promover el bienestar social y lograr la estabilidad de un país que en los últimos cinco años ha tenido cuatro presidentes. Por aparte, esta victoria inédita, demuestra que los pueblos llegan a cansarse y optan por una propuesta que para otros es radical. Que el cultivo de la coca se va a extender, no debería considerarse problema si los que consumen sus otros derivados, dejan de hacerlo. El té de coca alivia el soroche (suruchi en quechua) que a veces se sufre al llegar a la Paz.

Aquí medio mundo levanta las cejas, pero no se hace lo mismo cuando Estados Unidos, por ejemplo, aprueba leyes que trata a los indocumentados como criminales. Si nuestros países ofrecieran fuentes de trabajo, la gente no se iría, pero ha sido el Gobierno de Estados Unidos el que ha bloqueado ese desarrollo. Y si Evo se va a aliar a Chávez y a Castro, es derivado también de la política estadounidense que sataniza a quienes los confrontan.

Ojalá que Evo haga un buen gobierno y que los indígenas del continente empiecen a revisar sus estrategias de participación en gobiernos que no responden al ejercicio de los derechos colectivos de sus pueblos. Aquí se habla de un país multiétnico, multilingüe y pluricultural, pero lo primero que se hace es ver cómo se sabotean programas que promueven ese reconocimiento.

El caso de Evo demuestra que si los wachalales quieren, se puede.

KINKIKOT BA kuk’ qachalal re Bolivia rumal che xkiya’ jun nimalaj tepewanik, q’aq’aribal che a Evo Morales. Are ta ba utz kuban che cha’ kuk’ut chi ke nik’aj tinamital amaq’ chi qawinak utz kiban che uk’amik ube kamaq’. Are ta ba xuquje’ qawinakil kichomaj jujun taq ubeyal chik aretaq ke’ok chupam moloj kech musib; necher man kakajmax uchomanik kitinamital.

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