Derrota anunciada


Muchos de estos deportistas renuncian o tratan de ocultar su origen étnico para evitar ser rechazados.

Sólo a gente que vive en otro mundo se le ocurre creer que la selección de fútbol puede llegar a un mundial, aunque sea para hacer el ridículo como si lo acontecido a la fecha no fuera suficiente.

Ante mexicanos y ticos, los jugadores chapines demostraron que tienen miedo a ganar y cuando aparece la oportunidad viene un conformismo que luego acarrea la derrota.

Para mantener la ilusión de ingenuos, aparecen también agoreros que hablan de números y goles como si una contienda de ese tipo se pudiera ganar en una mesa y no en el campo de juego.

El fútbol es un fiel reflejo de la guatemalidad de perdedores. No hay que engañarse. Se está en otra categoría con relación a los equipos del norte y a nivel centroamericano, Costa Rica siempre ha sido mejor equipo.

Al igual que en el fútbol, así también nos va en el plano político. Siempre se termina seleccionando a un equipo perdedor.

El actual equipo de empresarios no da visos de poder hacerle frente a la inseguridad, al desempleo, al hambre, a la constante alza de precios etcétera y para colmo, la población entra en su habitual estado de conformismo, como si no supiéramos qué viene después.

Da envidia ver cómo países sudamericanos se levantan, protestan y cambian gobiernos; pero aquí todo se reduce a esperar milagros y qué mejor ejemplo que el mismo presidente de la República quien ante el alza de las gasolinas recomendó rezar y ante sus desavenencias con Arzú, utiliza términos deportivos. Es decir, no existe seriedad en asuntos de gobierno.

Volviendo al tema del deporte, ya habría que abandonar toda contienda regional e internacional por lo menos en los próximos 10 años e iniciar semilleros en los pueblos.

Está visto que en los departamentos también hay jugadores de igual o mejor categoría que los ladinos y que los capitalinos.

Ahí están por ejemplo, Dennis Chen, Guillermo Ramírez y Juan Carlos Plata, cuyo apellido ha de ser Puac, cuyos ascendientes han de provenir de lo que se llama “interior de la República”.

Si el “Pin” fuera mal jugador ya se le estaría echando en cara su indianidad; pero como es goleador, se le acepta. El cambio de Puac a “plata” es semejante a los apellidos Utiw que termina en “coyote”, E’k en “gallina” etcétera porque a ciertos registradores civiles ladinos incapaces, se le dificultaba escribir los apellidos indígenas.

Aquí hay que recordar también que a don Doroteo Guamuch, se le cambió el nombre a Mateo Flores, pero para no hablar de racismo, se utilizan otras excusas.

Por supuesto que ante una sociedad racista, muchos de estos deportistas también renuncian o tratan de ocultar su origen étnico para evitar ser rechazados. En el caso indígena, esto se conoce en otras latitudes como parte del “Indian tax”.

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