Popol Wuj en kaqchikel (II)


Lo que debe leerse como “nueve molidas”, terminan siendo “nueve bebidas” en el texto kaqchikel.

Continuando con el artículo del sábado pasado sobre la versión kaqchikel del Popol Wuj; se identifica a Xbalanke, unas veces como Ixb’alamkej con el marcador femenino como están los nombres de Ixtaj e Ixpuch’ y otras como Xb’alamkej, como escriben los nombres de Xmukane, Xtoj, Xkakaw, etcétera.

Si esto no es simple inconsistencia y, si los traductores del texto kaqchikel se adscriben a la propuesta de Dora Luz Cobián en su libro Génesis y evolución de la figura femenina en el Popol Vuh, (Plaza y Valdez editores. México 1999), debieron entonces sustentarlo.

Sobre la construcción sustituta de la cabeza de Junajpu, debe reconocerse que los traductores del texto kaqchikel se apartan de Recinos y escriben q’oq’, “chilacayote” como dice el texto k’’iche’’; no “tortuga” como Recinos tradujo.

Sin embargo, cuando se invoca a la deidad del amanecer para que oscurezca el cielo, wuch’’, “tacuazín”, éste aparece como “zopilote” en la versión kaqchikel y como erróneamente tradujo Recinos en ese pasaje. Incluso, el mismo Recinos (FCE, México 1953:82) escribió en pie de página: “Hunahpú-Vuch [sic], un cazador vulpeja o tacuazín (Opossum), dios del amanecer. Vuch [sic] es el momento que precede al amanecer”.

En ese mismo pasaje también y conforme al texto k’’iche’’, se instruye al conejo para que se oculte entre un sembradío de tomates, “tomatal” dice Ximénez; pero que Recinos tradujo encinal.

En consecuencia, en la versión kaqchikel también lo traducen como tz’unuj y tz’unuj che’, que conforme al Compendio de Nombres en Lengva Cakchiqvel de Pantaleón de Guzmán que calza la fecha de 1704, es “el árbol de encino de que hacen carbón”.

Lo que debe leerse como “las nueve molidas”, es decir las nueve veces que Ixmukane molió el maíz blanco y amarillo, terminan siendo “nueve bebidas” en el texto kaqchikel como dice Recinos. Este punto me recuerda un agravio que se hizo a la memoria de Adrián Inés Chávez.

Hace unos años, un grupo de sus supuestos seguidores se reunieron para identificar cuáles eran esas nueve bebidas y llegaron efectivamente a enumerarlas. El pequeño gran problema es que el maestro Chávez no habla de nueve bebidas; si no que: “
Se molieron pues las mazorcas amarillas y blancas, nueve pasadas hizo Shmukané”.

Es decir, estos wachalales leen a Recinos y le atribuyen a Chávez sus aciertos o sus errores. Esto mismo ocurre en comunicados de ciertas organizaciones mayas que citan la famosa frase de Recinos: “Que todos se levanten, que se llame a todos, que no haya un grupo, ni dos grupos de entre nosotros que se quede atrás de los demás” y luego ponen Pop Wuj, como si fuera traducción de Inés Chávez. (continúa).

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