Enriqueciendo ricos


Otro ejemplo de cómo algunos ricos de este país han hecho su fortuna: utilizan o embrocan al Estado.

El miércoles pasado, Prensa Libre publicó una información que está quedando en el olvido. Se trata de un caso judicial donde al Estado de Guatemala se le condena a pagar US$ 15 millones al Banco Nacional de París.

Este pago tendría justificación si el origen de la demanda hubiera sido responsabilidad exclusiva del Estado; pero no. Parte de una negociación del empresario Jorge Raúl García Granados de Garay, que según esa información, era representante de la empresa “Administración Central Industrial y Agropecuaria, S. A.”.

Aquel empresario, a nombre de su representada hizo un préstamo de US$ 7 millones ofreciendo como garantía las cosechas de algodón y semillas de los años 1981 y 1982; que luego terminó vendiéndolas. Es decir, incumplió con su obligación y como legalmente contó con la autorización de un juez, ahora nos toca a los contribuyentes pagar esa deuda. ¡Así de simple! La empresa se quedó con el dinero y hoy, el Estado tiene que cargar con el muerto.

Este es otro ejemplo de cómo algunos ricos han hecho su fortuna en este país: utilizan o embrocan al Estado. Lo menos que puede pensarse en este caso, es un contubernio entre juez y empresarios, que no se diferencia mucho de cuando narcotraficantes compran la voluntad de algunos juzgadores.

Lo trágico de esta historia, es que la Procuraduría General de la Nación en lugar de haber enderezado la causa en contra de los responsables primarios, ahora dice que el Organismo Judicial debe pagar esa deuda aumentada en más del doble. Por suerte, ¡sólo! hay que pagar US$ 15 y no US$ 30 millones como pretendía la parte demandante. Así que debemos estar “agradecidos” porque ¡sólo se va a pagar la mitad! de lo que empresarios mafiosos se embolsaron.

Por supuesto que se puede argumentar el tema legal, pero sabemos que las leyes guatemaltecas están hechas a la medida de los usufructuarios del poder. Si no, véase nada más a otro empresario, Óscar Berger, que viola convenios internacionales para quedar bien con sus socios canadienses. El caso comentado, se suma al de Alvarado McDonald, que por lo visto, va a recuperar sus bancos mientras el dinero que el Estado invirtió, vamos a tener que pagarlo los contribuyentes.

He aquí, pues, otro ejemplo de cómo enriquecerse a costa de un pueblo que todo lo aguanta. Que viva, entonces, la legalidad porque la moralidad, es práctica de ingenuos que por lo visto, no trasciende los muros de los templos religiosos.

NIMALAJ OYOWAL kuyak reta’maxik chi kik’as q’inomab qatoj na uj. Ri xintzijoj wakamik jun uk’utubal jas q’inomab kibanom kirajil chi rij amaq’, chi rij kiwijal ajmeba’. Uj ba lo, ri qatoj patan pwaq, qatoj na kik’as q’inomab. Je k’ut ubeyal jas q’inomab kiyakom kirajil pa qatinamit.

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