El amanecer


Los padres primigenios mayas alzaban la vista para seguir el paso de la “flor de luz del cielo”.


Si usted, amable lector ha visto cómo es el cielo antes del amanecer, puede dar fe de cuando el “tacuazín tiznador” pinta el horizonte de negro y después cómo el cielo se va tiñendo de rojo, luego de anaranjado y amarillo hasta que aparece el sol.

Si no lo ha visto, haga el esfuerzo de levantarse a verlo porque es un evento que por gratuito, damos por contado. Si es a la orilla del mar, el amanecer es mucho más espectacular.

No por casualidad, los padres primigenios mayas estuvieron pendientes del nacimiento del sol y alzaban la vista para seguir el paso de Venus, el planeta que “enciende la faz del cielo” y que conforme al Libro de los Cantares de Dzitbalché es la “estrella que humea sobre el bosque” o “flor de luz del cielo”.

El “tacuazín tiznador” como ya conté una vez por este medio y según el Popol Wuj, es la parcela de tiempo que obscurece el horizonte antes del amanecer y a la vez representa a los cuatro cargadores del tiempo que al mismo tiempo equivale a la contraparte de las cuatro “madres del tiempo” que se describen en el Chilam Balam de Chumayel.

Relacionado al amanecer, soy del criterio que el nombre caha palu na, como se lee en el manuscrito del Popol Wuj, y quien fuera la esposa de Balam Ki’tze’, corresponde más bien a kaq-a, “rojo” con la – a final como inserción vocálica de acuerdo a la antigua convención jeroglífica; y palu na en lugar de significar “tortuga de agua”, “agua que viene desde el cielo” o “lluvia del cielo cayendo sobre el mar” como algunos traductores han propuesto; es una figura referida al “agua de mar” al momento del amanecer.

En otras palabras, el nombre de esa madre primigenia sería Kaqa Palo Ja’ que quiere decir “Agua roja del mar”, metáfora asociada al horizonte marítimo cuando el sol empieza a salir y el cielo tiñe de rojo al mar. Debo aclarar sin embargo, que esta traducción no es palabra final; si no producto de un trabajo en progreso.

El nombre de esa madre primigenia también se encuentra trascrito como caka paluma, en el Título de los Señores de Totonicapán y términos conexos también se encuentran en diccionarios de la época colonial.

Lo anterior viene por el tema del amanecer. Así que si usted no ha visto al “tacuazín tiznador” o la misma salida del sol, lo invito a verlos aunque con estos fríos es mejor hacerlo abrigado. Si es a la orilla del mar, el “tacuazín tiznador” y luego la “flor de luz del cielo” anticipan la llegada de Kaqa Palo Ja’.

JELEBAL LO RILIK aretaq mama Wuch’ kaxaqin upam kaj, k’ate k’ut Ik’oq’ij kuyak uloq ri q’ij. Necher chuchi’ palo, kuya’ kilik retal ubi’ nabe qachuch. Wa ri xinbij apanoq, man tzibatal pa abaj; are uchomanik tajin kinbano.

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