El día después


Predican el derecho a la vida; pero aceptan que sus hijos vuelvan en cajas mortuorias.

El día después de las elecciones en Estados Unidos fue interesante escuchar las reacciones y los comentarios por televisión.

Para comenzar, debe decirse que al filo de la media noche del martes ya se anticipaba quién iba a ser el ganador; pero la mayoría de canales que otras veces han vaticinado los resultados, se abstuvieron y esperaron unas horas más. Como dijo un conocido presentador: “better late, than wrong”.

El miércoles a media tarde ya se sabía lo que había ocurrido. Esa misma tarde, una votante me comentó que el día anterior mientras esperaba una cita médica, la que la antecedía le preguntó por quién iba a votar y ella le contestó que “contra Bush”. La otra le respondió que eso era antipatriota y que en el mundo no habría paz, mientras existieran los musulmanes.

Para evitar discusiones, quien me contó la anécdota dio por concluida la conversación. Este sentimiento “patriota” de la mayoría de estadounidenses, si bien no siempre lo exteriorizan, subyace a lo que ellos hacen creer como sus valores espirituales y culturales. El aspecto económico lo dejan por un lado, aún y cuando muchos han perdido su empleo en los últimos cuatro años.

Por la televisión, varios señalan este punto, pero desde otra perspectiva. Hacen ver que aunque están en tiempos de guerra, los votantes prefirieron pensar en los valores morales. Que los liberales están en pro del aborto mientras que los conservadores en contra. Que los liberales son más educados y se sienten superiores en esos términos ante los conservadores; pero los segundos se sienten superiores en asuntos morales.

Y he aquí, en mi opinión, otra muestra de la doble moral que muchos gringos practican. Predican el derecho a la vida de los no nacidos; pero aceptan resignados que sus hijos vuelvan en cajas mortuorias del matadero al que su presidente los ha enviado.

Sin embargo, algo muy revelador fue el comentario de un general quien dijo en una entrevista que, a 10 días del 11 de septiembre, fue llamado al Pentágono y que ahí le dijeron que le contarían un chiste. Antes de escucharlo, éste preguntó si había tiempo para bromas y le contestaron que ésta era importante.

La supuesta broma consistía en que después de la destrucción de las torres gemelas irían en contra de Saddam Hussein.

Ante esto, comentó el general que él había dicho que entre Saddam y las torres no había conexión, a lo cual le fue dicho que ese era precisamente el chiste; Saddam debió hacerlo y no lo hizo. Con esto, señaló el general, quedaba claro que esa guerra no tenía sentido.

A la postre, agrego yo, otra razón para esa guerra, era lograr la reelección.

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