Si no extranjero, ladino


Cuando uno mira las cosas que suceden en el país, a veces pareciera que no hay manera de salir de la mentalidad colonialista.

Da la impresión de que para algunos, los mayas necesitan tener representantes o tramitadores ladinos o extranjeros para ejecutar lo que supuestamente los mayas no pueden hacer.

Esto se ve una y otra vez en el Gobierno, en determinadas ONG’s y ciertos entes internacionales. En julio pasado, por ejemplo, una organización de estas publicó que necesitaba contratar los servicios de un “especialista en asuntos indígenas“, y en el anuncio se decía que se estimulaba la participación de “personas de la raza indígena” (sic). Han pasado los meses, y por lo que se sabe, a quien se contrató fue a un ladino; aunque para usar lenguaje de esa entidad, debería decirse que se contrató a una “persona de raza ladina“.

Debo aclarar que antes de escribir este artículo quise cerciorarme de esa información, pero no hubo manera de confirmarla ni negarla. Traté de hablar con el representante residente de la entidad, con su secretaria, con la encargada de recursos humanos, con su asistente, etcétera, y nadie quiso decir nada, por lo cual, asumo que la información externa que se tiene ha de tener algo de verdad. Por supuesto que cada empleador tiene el derecho de contratar a quien se le antoja, pero en este caso cabe preguntarse si la persona contratada llena los requisitos planteados que al final, y en teoría, se verán revertidos hacia la mayoría poblacional. Y aunque asuntos de esta naturaleza no son nuevos, hay que denunciarlos. Esos organismos ya deben de dejar de pensar “por y para” los indígenas. ¿Acaso, por ejemplo, si existiera un programa de asuntos ladinos, la persona a contratar sería un o una maya?

Reitero que esto no sólo sucede ahí. Me consta de otra entidad dedicada a la alfabetización que en junio del año en curso también publicó en un medio de prensa que necesitaba contratar los servicios de un director general de investigaciones, y entre los requisitos estaba el hablar determinado idioma maya. Sin embargo, se terminó contratando a una extranjera que no habla ningún idioma maya y se dejó afuera de la escogencia a los tres ladinos entrevistados. Para los mal pensados, debo aclarar que conforme a la información interna y externa que se tiene, ningún maya fue considerado para el puesto. ¡Y no es que no los haya capaces! Por las características del puesto, varios profesionales rebasaban con creces los requisitos exigidos.

En otros casos, aparecen especialistas en asuntos indígenas sólo porque estudiaron unos cuantos semestres de antropología, como si lo indígena estuviera intrínsecamente asociado a esa disciplina. Lo “curioso” de todo esto es que se contrata a extranjeros primero y después a ladinos. A los indígenas, en general, se les contrata para puestos secundarios, si no para la recepción o conserjería. Por esto, cuando se habla de asuntos indígenas en ciertos entes, los primeros beneficiados a nivel local son los extranjeros o los ladinos.

JAS K’UT KACHOMAJ ALAQ? ¿JAS K’UT KAKIB’IJ RI MAYAB’ MOLOJ?

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