Ixtahuacán


Los habitantes de Santa Catarina Ixtahuacán tal vez no son víctimas directas del conflicto armado interno, pero sí son víctimas de un desastre natural y de la indiferencia estatal.

En 1965, Julio Hernandez Sifontes escribió en su tesis de licenciatura que los vecinos del municipio de Santa Catarina Ixtahuacán, “conociendo poco de sus derechos y mucho de sus deberes, no tienen clara la relación que liga a Santa Catarina Ixtahuacán con el Estado de Guatemala“. Que de las celebraciones del 15 de septiembre y del 30 de junio se concretaban a decir: “Son fiestas del gobierno“. 35 años después, las cosas van al revés, el Estado guatemalteco es el que parece no saber qué relación lo liga con los habitantes de aquel lugar.

Los ha abandonado a su suerte después de su traslado a Chuwi’ Patan, mejor conocido como la cumbre de Alaska, en Totonicapán, donde el frío y el viento son implacables. Los habitantes de Ixtahuacán han tenido que abandonar su comunidad de origen por causa de una falla geológica y se han ido a establecer a un lugar donde carecen de agua, de infraestructura sanitaria, electricidad, mercado, etcétera. Están “a la mano de Dios”, como lo documentó la revista Domingo del 23 de enero pasado.

Santa Catarina Ixtahuacán es un pueblo con historia. En el Título K’oyoy se dice que Tekum Umam estuvo por esa región, concretamente en Tzijb’achaj, y que durante siete días se hizo un ceremonial donde se le invistió con los símbolos sagrados de la nación k’iche’, antes de ir a enfrentar a Pedro de Alvarado. Desde ese entonces, y aunque quién sabe si no es por eso mismo, ese pueblo ha sido literalmente abandonado a su suerte. Autoridades van y vienen pero no hacen nada por ayudarlos.

La situación de Santa Catarina Ixtahuacán es tan grave que muchos de sus habitantes han venido a la Capital y se mantienen pidiendo limosna en varias zonas de la ciudad. Los otros que se trasladaron a Chuwi’ Patan recibieron la promesa de ayuda por parte del gobierno de Tonatiuh Arzú; pero no se hizo gran cosa. Tal vez porque esos conciudadanos no representaban un gran caudal electoral, o quizás porque no son canches ni “blancos” como los de Kosovo, a quienes ese mismo gobierno también ofreció asistencia.

A ver si ahora, entonces, el nuevo gobierno hace algo y de manera urgente para aliviar la crisis de los habitantes de Chuwi’ Patan. Si bien ellos, quizás no son víctimas directas de la última guerra, sí son víctimas de un desastre natural y de la indiferencia estatal.

Así como se hizo uso de los fondos sociales para remodelar el campo de Marte para beneficio de algunos capitalinos, se deben utilizar fondos para proveer servicios básicos a los habitantes de Ixtahuacán.

A ver si ahora se hace algo para evidenciar que el Estado de Guatemala sí se preocupa por todos sus habitantes o simplemente se mantiene aquella desconexión de la que hablaba Hernández Sifontes en 1965. Ojalá que los habitantes de Ixtahuacán reciban apoyo de un Estado hacia el que saben tienen más obligaciones que derechos.

Q’ALAJIB’AL: intom chi tajin kab’ixik chi ri in, in ajya’ol na’oj chi rech ri nan Otilia Lux, man je ta k’ut. Qastzij lo chi xujtzijon ruk’ nemar xinb’ij che chi man kinkikot taj ruk’ ri uk’ak’ patan. Rumal k’u wa’ man tajin taj kinchakun ruk’.

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